sábado, 8 de marzo de 2008

YO ME DESQUITO ¡¡¡¡¡¡¡¡



Yo me desquito
por Henry Leguizamo

La venganza es ira y agresión dirigida a reparar alguna lesión física o espiritual. No es defensiva sino retaliativa. Algunos piensan que el impotente y el inválido no tienen más recurso para restablecer la autoestima, si esta fue lastimada: tomar venganza de acuerdo con la (la ley del talión ) “ojo por ojo”.

Para algunas personas, el desquite posee la visión idealista de la equidad. Otros sostienen que la emoción vengativa es el origen de la justicia penal; Y hay quienes aseguran que es una intención perversa que pretende anular mágica e irracionalmente algo que ya pasó.

Atacar defensivamente cuando el daño ya está hecho, no tiene mucho sentido desde el punto de vista de la supervivencia física, cuando la venganza ocurre como respuesta al amor maltrecho (despecho), los móviles pueden ser: Quedar mano a mano, pagar con la misma moneda, herir como nos han herido, la envidia de querer ejercer el mismo derecho o simplemente recuperar el equilibrio del poder: “Me canse de ser menos que tú”. Un golpe de estado afectivo para nivelar la relación y aplastar a la pareja hasta ponerla por debajo.

La revancha es una extraña forma de violencia placentera. El agresor lo percibe como un acto de defensa individual moralmente válido; Pero en realidad es un comportamiento de conservación a destiempo. Ya pasó el ataque.

La competencia en obtener igualdad a través de la destrucción del otro es un fenómeno exclusivamente humano, producto de la mente y, claro está, del ego. Ningún animal actúa por venganza.

Existe una forma de inmadurez latente en quienes están dispuestos a lograr el desagravio a cualquier precio. Como los niños, que movidos por la envidia o la ira, rompen los juguetes del otro. Cuando intentamos protegernos de la traición y el mal trato con las mismas armas de quienes nos han dañado, caemos en la trampa de identificarnos con el transgresor. Cuando atacamos la deslealtad con deslealtad, la mentira con mentira, la deshonestidad con deshonestidad, perdemos autoridad moral. Nos contaminamos de lo mismo que queremos limpiar.

El consejo de la palabra de Dios, nos dice:
Eviten las rencillas y procuren llevar vidas limpias…
Cuídense, no dejen que en ustedes broten raíces de amargura;
porque éstas, al salir a la superficie,
pueden causar problemas serios, dañar la vida de muchos,
y que sean contaminados.
(Hebreos 12:15) B. al día.

Y es que se forma un contrasentido en los que desesperadamente buscan la revancha. Es como matar a los que matan porque está mal matar. Y no buscan mas bien el perdonar, que fuera de ser una alternativa viable, es una de las enseñanzas hermosas que Dios nos da en el padrenuestro; cuando nos lleva a meditar “Padre nuestro perdona mis ofensas como yo perdono a los que me ofenden …"

Absurdamente, la emoción vengativa suele tener la inconveniencia de anclarnos al pasado y no dejarnos dormir en paz. Además, tal como lo demuestra la historia universal, puede convertirse en una espiral ascendente de dolor y fanatismo. El escritor Francis dice:

El que se dedica a la venganza mantiene frescas sus
Heridas, es como una sed difícil de saciar.

Si tenemos en nuestro corazón ira, resentimientos, Dios nos aconseja que vayamos prontamente y arreglemos con la persona nuestras diferencias para poder ser libres en nuestro ser y recibir la bendición del perdón. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la justicia de Dios.


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EN CUANTO DEPENDA DE VOSOTROS,
ESTAD EN PAZ
CON TODOS LOS HOMBRES
(Romanos 12: 18)

por Henry Leguizamo



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