lunes, 24 de agosto de 2009

TIEMPO

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El que quiere besar busca la boca, dicen los abuelos con frecuencia. Y nada es más cierto. El que quiere algo, lo busca o al menos lo intenta. ¿Quién no ha recibido alguna vez la respuesta “Es que no tengo tiempo”, a peticiones tales como: ¿Cuándo nos vemos? O ¿Por qué no me escribes? La negación de disponer de tiempo es posiblemente la mentira más ampliamente utilizada. Todos tenemos tiempo, pero éste va del brazo con nuestras prioridades. Quizá, mas que mentira, se le podría llamar frase sin acabar y sin empezar: No es que no tenga tiempo, es que ¡No tengo tiempo para ti!

Es una cruel negación. Uno quiere creer que quizá esa persona esté tan ocupada que de veras no pueda verte, pero no. No, y no. En otras palabras, te podría decir: Es que no eres lo bastante importante, ¿sabes? Por encima de ti está darme un baño, dormir un poco, ver la televisión, ir al gimnasio, leer un rato, chatear, salir con mis amigos y sólo si después de eso me quedan ganas y un espacio de tiempo que no sé con que rellenar, vas tú. Así que, es muy difícil que te toque.

Y el ejemplo no vale sólo para esa persona que te deja sin respiración en cuanto la ves. Vale también para tu mejor amiga, para tu vecina, para tu madre, para tu hermana, para tu novio(a). Si oyes el no tengo tiempo como respuesta a alguna de tus proposiciones o peticiones, sabrás en qué estima te tienen: baja. Para ellos eres completamente prescindible y ocupas un lugar tan bajo en su lista de de prioridades que, más que prioridad, encabezas la lista de molestias. Aunque suene duro, es mejor que te vayas olvidando de todo el que te diga: Lo malo es que “no tengo tiempo” es una excusa archiutilizada. Eso sí, al que te diga “Cuando quieras”, sujétalo contra viento y marea, contra lluvia y huracanes.

¿No me crees? Haz memoria. Seguro que te queda algo que hacer y disfrutar con alguien y lo único que haces no es más que posponer y posponer. Hasta que tengas tiempo. Es decir, hasta que te hayas hartado de hacer todo lo que te place y un día te veas mirando al techo pensando qué carrizo hacer y de pronto se te ocurra: Voy a llamar a menganita, seguro que empezarás con la mentira….Ayayay perdona que haya pasado tanto tiempo sin llamar. Es que he estado muy ocupado(a). ¿Sí o sí?

Recuerda, que el tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para aquellos que temen, demasiado largo para aquellos que sufren, demasiado corto para aquellos que gozan y demasiado bello para aquellos que aman.
Justificar a ambos lados


Todo tiene su tiempo,
y todo lo que se quiere
debajo del cielo tiene su hora…
Tiempo de edificar….
Tiempo de abrazar…
Tiempo de amar…
Tiempo de paz.

(Eclesiastés 3:1-8)

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿PERDONAR?

Hoy quiero hablarles sobre el perdón. El perdón no es un mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, si no para que yo sea libre de la amargura que aquella persona dejó en mi corazón.

Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de haberme dañado, porque mi intención al perdonar no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que tenga paz espiritual.

Tu y yo necesitamos decidir perdonar para ser libres de las heridas del alma.

Cuando tu decides perdonar a alguien, es indispensable que lo confieses con tu boca, no pienses el perdón, habla el perdón, no importa que estés solo, quizá vas en tu automóvil escuchando música y piensas ¨yo necesito perdonar porque quiero ser libre¨, pero no es suficiente que lo pienses, hay que confesarlo con tu boca y alojarlo en tu corazón.

Lo importante es decidir perdonar, quizá sea difícil dar el primer paso, pero entiende que es mejor hacerlo ahora que seguir mortificandote por algo que ya pasó.

¿Te cuesta perdonar? Sucede esto: el que se da por ofendido o es ofendido, el que se resiente, el que odia tiende como un puente entre él y el que es objeto ­ de sus resentimientos y odios. Ese puente está hecho de resistencias mentales y emocionales que ponen al sujeto que las padece dentro de un círculo de fuego verdaderamente infernal, lo que ocasiona gran sufrimiento ¿Qué hacer? Perdonar.

Perdonar es, ¨quebrar esos vínculos y desligarse, extinguir esos sentimientos como quien apaga una llama¨. Y hay que hacerlo cuanto antes porque el que almacena en su corazón resentimientos, odios, deseos de venganza es como quien ingiere veneno: se autodestruye mientras sufre insensatamente.

Se habla de dos clases de perdón: el intencional o de voluntad y el emocional; el primero es relativamente fácil de darse en mucha gente basándose en principios religiosos y morales; el segundo cuesta , pues equivale a ese proceso de ir curando poco a poco la herida que el supuesto ofensor y su ofensa han dejado en el alma.

El perdón es ver el aprendizaje, la enseñanza; porque yo atraje esa persona o situación a mi vida si yo soy la fuerza creadora, para algo yo lo atraje y trabajando on el perdón, lo libero y dejo partir el resentimiento, la rabia, la desesperanza, la depresión.


Entonces se le acercó Pedro y le dijo:
Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano
que peque contra mí? ¿Hasta siete?

Jesús le dijo: No te digo hasta siete,
sino aun hasta setenta veces siete.
Mt: 18:21,22